sábado, 19 de junio de 2010

Hay


Hay
Pablo Mora

In memoriam: José Saramago

Hay un retrato de agua y de quebranto palabras de entre casa y las de cambio un juntar de palabras escondido una cuerda más tensa y resonante la amenaza de muerte o de esperanza hay sombras y luciérnagas hay vida ese olor de mujer que nos persigue o ese clamor de patria que nos reta o con el alma de la patria en ascuas una vena sangrando de pavor la nocturna memoria sofocada el murmullo del día amanecido la jaula de locura enfurecida hay mentiras de más y compromisos la vida inesperada descubierta la promesa escondida en la semilla aguas blancas secretas reunidas lo amargo de las sombras y las penas

Hay el grito solar como protesta el infierno el martirio de los hombres un río una promesa el mar dormido un juego de demencia una ventana el íntimo rumor que abre las rosas el camino del perro su pupila señales de estar vivo y en peligro la noche y su recado a la intemperie altos troncos y en lo alto el claro canto la palabra y el llanto y sus hogueras el mar su llamarada sus confines grandes secretos todos escondidos hay un terror de manos en el alba un rechinar de puerta una sospecha un grito que horada como una espada un ojo desorbitado que te espía hay un fragor de fin y de derrumbe un enfermo que rompe una receta hay un niño que llora medio ahogado hay un juramento que nadie acepta una esquina que salta en emboscada un trazo negro un brazo que repele un resto de comida masticada una mujer atada que se acuesta

Hay flores que navegan en azul hay la antigua memoria de las aguas un árbol que conozco de memoria hay un hombre velando desatado hay una noche insomne rebelada la lumbre del asombro al descubierto el fondo más lejano de los vasos hay un viento que danza hay una calle un cielo hay unos árboles en fila hay una soledad ciertos recuerdos hay una atmósfera de hollín cargada de asombro de pavor de escarapela hay un viento que danza enloquecido hay un reloj de tiempo detenido hay un reloj paralizado ahora una calle un rencor hay alguien solo hay hambre junta en oleada atroz hay hambre antigua nueva y a montones la miseria el luto otra vez el hambre al hombre lo cobija el hambre antigua en el umbral del tiempo se acurruca sólo comemos soledad y pena seguimos con el hambre todavía en el ruedo del hambre y de la guerra se agiganta la sombra de la muerte la lluvia Dios el hombre tienen hambre

Hay un paso dos muros escondidos hay un batir de remo acompasado el silencio que ahoga y amordaza de pie la cuerda tensa del orgasmo la sombra de la muerte que reúne el peso de la noche y el gemido el reverso del trono el rudimento la promesa dormida en la semilla hay el grito solar como protesta el grito la amenaza el perro malo la pena del silencio el sinsentido hay un terror de manos en el alba el aullido del pan acá en la puerta la pólvora y el pueblo y la palabra hay la esquina del tiempo que resurge el destino del hombre su sollozo hay un pobre que llora en el barranco un niño que entre lluvias llanto apaña hay un dolor de huecos por el aire hay una luna canjeada en muerte —miserable torpeza de la noche— hay divinos almácigos en guardia hay un hombre que lucha con su hambre hay mil pruebas mortales que vencer hay que amar con horror para salvarse ¡Hay hermanos muchísimo qué hacer! (PSA).

pablumbre@hotmail.com

miércoles, 17 de marzo de 2010

RETO BOLIVARIANO





RETO BOLIVARIANO
Pablo Mora


Reto_Bolivariano_Pablo_Mora.mp3
Created Dec 21, 2009 by Cesar Omaña


http://www.box.net/shared/s6mocy8o67



¡Creo en ti, perenne Hijo de la Gloria!
¡Inmarcesible Rayo de la Guerra!
¡Comandante invencible de Los Andes!
¡Espada vencedora de los Dioses!
Creo en el Ávila, fanal primero
donde irradió el fulgor de tu existencia.
En el vientre que arrulló tu gloria
y en el maestro que templó tu mente.
En el pueblo que siguió tus pasos
y en la nodriza negra de tu infancia.

Creo en la Roma en que juraste un día
dar tu sangre por nuestra Libertad.
En el mar en que acampaste cuando
la Patria te confió el primer mandado.
En la ternura que le diste a Fanny
con el aliento de tu amor a prisa.
Creo en la flama de amor de Manuelita,
en la fulguración de tus soldados
y en la estampida de palomos briosos
en busca del Jinete redivivo.

Creo en la nívea pila bautismal
al fraguarte inmortal Libertador,
en la pila sagrada de Los Andes.
En el Llano que se fue contigo,
erguido fiel por nuestra libertad.
En la lealtad del corazón
del negro en llamas que inmoló la Patria.
Creo en el Mariscal en que creíste
y en la desgarradura de Berruecos.
Creo en tu arrojo que envidiaste a Piar
y en el Piar que tuviera que morir
para abrir paso a tu esperanza egregia
en medio de la lucha sin cuartel.













Creo en Petión, el de la noble mano,
al enjugar la lágrima al esclavo.
En la furiosa huracandad de Pisba,
acicate feroz de tus soldados,
en el alumbramiento de la helada,
hijo de aquél que se quedó en la cuesta.
Creo en la majestad del Chimborazo
donde de pie entendiste al viejo Tiempo.
En tu rostro desafiando el mar
cuando, lejos, clamabas por la Patria.
En los ásperos callos de tus manos
para el hambre de América harapienta.

Creo en tus brazos y en tus puños creo
desde la eternidad encabritados.
En el samán que te albergara creo,
en tus noches, tus selvas, tus caminos.
Creo en el tamarindo de Angostura
donde amarraras tu esperanza al río.
En el entrecejo de tus iras
y en el crispado acento de tu verbo.
Creo en tu hamaca, compañera fiel
en cada escaramuza libertaria.
En la orfandad de tus monturas viejas,
añorándote a ti, ¡Oh Padre Nuestro!

Creo en las plateadas herraduras,
hechizos del galope redentor.
En tu espada que atizó la gloria,
sembrando sobre sombras libertad.
Creo en Palomo y su inmortal relincho
cuando, gozoso, te sabía campal.
También en los secretos que confiabas
a tu mula Orejona y obediente.
Creo en el tremedal de Casacoima:
regazo en el delirio de tus sueños.
Creo en Pichincha y creo en Boyacá
y en Junín, Carabobo y Ayacucho.













Creo en la cruenta imagen que tenías
de aquella América rapaz del Norte.
En el recio camarada Rooke
quien a la noche le ofrendó su brazo.
En la Gran Colombia que fundaste
y en el sueño de América, la Patria.
Creo en tu pensamiento, fulminante
hoguera de visiones sempiternas.
Creo en Jamaica y creo en Angostura
donde fijaste el rumbo a nuestra América.

En la América tuya tan dolida,
ágora ayer: la comunión del mundo.
En Tinjacá y en tu Nevado perro,
en tu pobreza y tu camisa rota
para la desnudez de Santa Marta.
En el fulgurar de tu relámpago
perdido en la hondonada del vacío.
En el alarido de la noche
con la última proclama de la unión.
Creo en la redención de nuestro suelo
por tus huestes apenas comenzada.

En nuestra soledad iluminada
por tu ejército ahora clandestino.
En la reciedumbre de tu furia
amparada en melífera ternura.
Creo en tu sangre guaicaipura y éuscara,
hermana de la sangre de Lautaro,
¡Oh Fénix trashumante, la esperanza
de los partos solares por venir!


















Creo en la Guerra de Tupac Amaru,
la Guerra a Muerte que empuñara el Ande.
En Martí cuando corrió a buscarte
en la noche sangrienta de tu América
y en la montaña que soñó tribuna,
entre relámpago y furente rayo,
y un manojo de pueblos en tu puño,
rendidos los tiranos a tus pies.
Creo en el Che, en Camilo y en Sandino
para tu valentía encarnaduras.
Creo en todos los hijos de la Tierra
capaces de fraguar la nueva aurora.

En la hospitalidad de estas neblinas
creo, remanso de tu luengo insomnio.
Definitivamente creo en Ti,
¡Omnipotente Padre de la Patria!
Y aunque tú ya una Patria nos dejaste,
creo en la Patria que nos falta hacer.
Creo en ti, ¡Adalid de Libertad!
Desde estos ventisqueros de los Andes,
donde una América de pie te espera
para salir a libertar más patrias
así tengamos que retar a Dios
con tal de no seguir arando el mar.




jueves, 19 de noviembre de 2009

El poeta es un estorbo





El poeta es un estorbo
Pablo Mora

A propósito del Encuentro con el Poeta Juan Calzadilla en Aragua

El poeta es un estorbo, ya lo sé. Lo mejor que llega a expresar de sí no da pie para que se le considere un ciudadano de provecho. Lo que dice no es por cierto lo más edificante que de un buen ciudadano pueda oírse. Ni será tan divertido su tono como para que se le aplauda por eso. Y si fuera próspero. Y si llegara a expresarse bien, sin miedo ni remordimiento tampoco ganará puntos para que le asignen por eso una butaca de primera fila en el Congreso. Ni la audacia de su discurso conmoverá tanto como para esperar de él que tome las riendas saltando al coso de los asuntos públicos armado de una flor y una metralleta. Nada brillante se encontrará así pues en su discurso para que yo, tomado en trance, ponga por él mis manos sobre el fuego. Pues ni el alma del peor virus de mala muerte estará ausente cuando para juzgarlo al lector le toque apretar el gatillo. (Juan Calzadilla).

Los poetas, en la posmodernidad, escasean. Y, sin embargo, los seudopoetas abundan.El verdadero poeta, ese que si le quitan la posibilidad de escribir prefiere la muerte a la vida; ese que escribe por necesidad; ese que penetra el ser de las cosas y que es profeta porque ve “lo abierto”, lo verdadero, lo que subyace; ese que no se queda con la mera contingencia, sino que habita lo formal; ese hombre (antes que estorbo) — ¡temo! — está en peligro de extinción. (Chester Thomas C.).

La creencia de que en la tradición literaria española existe una profunda riqueza que ha de saber aprovechar sabiamente nuestra actual poesía, es un tremendo estorbo. (Enrique Falcón). Los poemas de Pablo Neruda no alcanzan a explicarse sin el estorbo de su figura de poeta militante. Así los de San Juan sin el estorbo de su mística gracia. Como ningún Cantar de los Cantares sin el leve estorbo de su esplendoroso amor. Y menos al Vallejo sin el hosco muñón de su lluviaje.

La poesía siempre es acción, del sentimiento, de la sensación, del acto creativo, nunca resultado definitivo, porque todo poema es una pieza de un engranaje y de un proceso nunca acabado. El poeta observa siempre la realidad con detenimiento, después trabaja una traza, y otra, con esmero, para cosechar el poema con la atmósfera necesaria que nos sumerja en el universo que quiere construir. Al mismo tiempo, dosifica los elementos y les busca su función, clara, precisa y adecuada. La actividad de cualquier poeta, como la de todo artista, consiste en percibir las cosas con más claridad que el resto de los mortales, con lo que es fácil comprender cómo, para muchos, el vate resulta un estorbo, aunque al mismo tiempo se le mire con envidia, como si fuera un alma delicada, capaz de sentirse herido por cualquier realidad. La poesía, entonces, es una forma de percibir las cosas y convertirlas en lenguaje, porque todo arte es un lenguaje especial. (Silvano Andrés de la Morena).

Vulgar estorbo, pálido follaje… vivo dentro de cuatro paredes matemáticas alineadas a metro. Me rodean apáticas almillas que no saben ni un ápice siquiera de esta fiebre azulada que nutre mi quimera. Uso una piel postiza que me la rayo en gris. Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis. Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo que yo misma me creo pura farsa y estorbo. (Alfonsina Storni).

“Temido, odiado, amado, el escritor posee el deseo de ser a la vez un estorbo para el mundo que es y un creador del mundo que puede ser”, subrayó Fuentes. El poeta almacena estorbos, esconde tesoros, guarda nombres que no fueron, alfabetos violetas y palabras ocres de una tinta ponzoñosa. Ejerce el pasatiempo de todo desahuciado: asusta a los niños y llora de martes a viernes. (Gabriel Fuster).

Al poeta, al soñador, al sueño amigo de los años, como a un estorbo nos apartan, enmudecen y destruyen… “Sólo estamos de estorbo aquí en la tierra.” (Mario Andrés Campa Landeros).

pablumbre@hotmail.com



El poeta es un estorbo




El poeta es un estorbo
Pablo Mora

A propósito del Encuentro con el Poeta Juan Calzadilla en Aragua

El poeta es un estorbo, ya lo sé. Lo mejor que llega a expresar de sí no da pie para que se le considere un ciudadano de provecho. Lo que dice no es por cierto lo más edificante que de un buen ciudadano pueda oírse. Ni será tan divertido su tono como para que se le aplauda por eso. Y si fuera próspero. Y si llegara a expresarse bien, sin miedo ni remordimiento tampoco ganará puntos para que le asignen por eso una butaca de primera fila en el Congreso. Ni la audacia de su discurso conmoverá tanto como para esperar de él que tome las riendas saltando al coso de los asuntos públicos armado de una flor y una metralleta. Nada brillante se encontrará así pues en su discurso para que yo, tomado en trance, ponga por él mis manos sobre el fuego. Pues ni el alma del peor virus de mala muerte estará ausente cuando para juzgarlo al lector le toque apretar el gatillo. (Juan Calzadilla).

Los poetas, en la posmodernidad, escasean. Y, sin embargo, los seudopoetas abundan.El verdadero poeta, ese que si le quitan la posibilidad de escribir prefiere la muerte a la vida; ese que escribe por necesidad; ese que penetra el ser de las cosas y que es profeta porque ve “lo abierto”, lo verdadero, lo que subyace; ese que no se queda con la mera contingencia, sino que habita lo formal; ese hombre (antes que estorbo) — ¡temo! — está en peligro de extinción. (Chester Thomas C.).

La creencia de que en la tradición literaria española existe una profunda riqueza que ha de saber aprovechar sabiamente nuestra actual poesía, es un tremendo estorbo. (Enrique Falcón). Los poemas de Pablo Neruda no alcanzan a explicarse sin el estorbo de su figura de poeta militante. Así los de San Juan sin el estorbo de su mística gracia. Como ningún Cantar de los Cantares sin el leve estorbo de su esplendoroso amor. Y menos al Vallejo sin el hosco muñón de su lluviaje.

La poesía siempre es acción, del sentimiento, de la sensación, del acto creativo, nunca resultado definitivo, porque todo poema es una pieza de un engranaje y de un proceso nunca acabado. El poeta observa siempre la realidad con detenimiento, después trabaja una traza, y otra, con esmero, para cosechar el poema con la atmósfera necesaria que nos sumerja en el universo que quiere construir. Al mismo tiempo, dosifica los elementos y les busca su función, clara, precisa y adecuada. La actividad de cualquier poeta, como la de todo artista, consiste en percibir las cosas con más claridad que el resto de los mortales, con lo que es fácil comprender cómo, para muchos, el vate resulta un estorbo, aunque al mismo tiempo se le mire con envidia, como si fuera un alma delicada, capaz de sentirse herido por cualquier realidad. La poesía, entonces, es una forma de percibir las cosas y convertirlas en lenguaje, porque todo arte es un lenguaje especial. (Silvano Andrés de la Morena).

Vulgar estorbo, pálido follaje… vivo dentro de cuatro paredes matemáticas alineadas a metro. Me rodean apáticas almillas que no saben ni un ápice siquiera de esta fiebre azulada que nutre mi quimera. Uso una piel postiza que me la rayo en gris. Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis. Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo que yo misma me creo pura farsa y estorbo. (Alfonsina Storni).

“Temido, odiado, amado, el escritor posee el deseo de ser a la vez un estorbo para el mundo que es y un creador del mundo que puede ser”, subrayó Fuentes. El poeta almacena estorbos, esconde tesoros, guarda nombres que no fueron, alfabetos violetas y palabras ocres de una tinta ponzoñosa. Ejerce el pasatiempo de todo desahuciado: asusta a los niños y llora de martes a viernes. (Gabriel Fuster).

Al poeta, al soñador, al sueño amigo de los años, como a un estorbo nos apartan, enmudecen y destruyen… “Sólo estamos de estorbo aquí en la tierra.” (Mario Andrés Campa Landeros).

pablumbre@hotmail.com


El poeta es un estorbo






El poeta es un estorbo
Pablo Mora

A propósito del Encuentro con el Poeta Juan Calzadilla en Aragua

El poeta es un estorbo, ya lo sé. Lo mejor que llega a expresar de sí no da pie para que se le considere un ciudadano de provecho. Lo que dice no es por cierto lo más edificante que de un buen ciudadano pueda oírse. Ni será tan divertido su tono como para que se le aplauda por eso. Y si fuera próspero. Y si llegara a expresarse bien, sin miedo ni remordimiento tampoco ganará puntos para que le asignen por eso una butaca de primera fila en el Congreso. Ni la audacia de su discurso conmoverá tanto como para esperar de él que tome las riendas saltando al coso de los asuntos públicos armado de una flor y una metralleta. Nada brillante se encontrará así pues en su discurso para que yo, tomado en trance, ponga por él mis manos sobre el fuego. Pues ni el alma del peor virus de mala muerte estará ausente cuando para juzgarlo al lector le toque apretar el gatillo. (Juan Calzadilla).

Los poetas, en la posmodernidad, escasean. Y, sin embargo, los seudopoetas abundan.El verdadero poeta, ese que si le quitan la posibilidad de escribir prefiere la muerte a la vida; ese que escribe por necesidad; ese que penetra el ser de las cosas y que es profeta porque ve “lo abierto”, lo verdadero, lo que subyace; ese que no se queda con la mera contingencia, sino que habita lo formal; ese hombre (antes que estorbo) — ¡temo! — está en peligro de extinción. (Chester Thomas C.).

La creencia de que en la tradición literaria española existe una profunda riqueza que ha de saber aprovechar sabiamente nuestra actual poesía, es un tremendo estorbo. (Enrique Falcón). Los poemas de Pablo Neruda no alcanzan a explicarse sin el estorbo de su figura de poeta militante. Así los de San Juan sin el estorbo de su mística gracia. Como ningún Cantar de los Cantares sin el leve estorbo de su esplendoroso amor. Y menos al Vallejo sin el hosco muñón de su lluviaje.

La poesía siempre es acción, del sentimiento, de la sensación, del acto creativo, nunca resultado definitivo, porque todo poema es una pieza de un engranaje y de un proceso nunca acabado. El poeta observa siempre la realidad con detenimiento, después trabaja una traza, y otra, con esmero, para cosechar el poema con la atmósfera necesaria que nos sumerja en el universo que quiere construir. Al mismo tiempo, dosifica los elementos y les busca su función, clara, precisa y adecuada. La actividad de cualquier poeta, como la de todo artista, consiste en percibir las cosas con más claridad que el resto de los mortales, con lo que es fácil comprender cómo, para muchos, el vate resulta un estorbo, aunque al mismo tiempo se le mire con envidia, como si fuera un alma delicada, capaz de sentirse herido por cualquier realidad. La poesía, entonces, es una forma de percibir las cosas y convertirlas en lenguaje, porque todo arte es un lenguaje especial. (Silvano Andrés de la Morena).

Vulgar estorbo, pálido follaje… vivo dentro de cuatro paredes matemáticas alineadas a metro. Me rodean apáticas almillas que no saben ni un ápice siquiera de esta fiebre azulada que nutre mi quimera. Uso una piel postiza que me la rayo en gris. Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis. Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo que yo misma me creo pura farsa y estorbo. (Alfonsina Storni).

“Temido, odiado, amado, el escritor posee el deseo de ser a la vez un estorbo para el mundo que es y un creador del mundo que puede ser”, subrayó Fuentes. El poeta almacena estorbos, esconde tesoros, guarda nombres que no fueron, alfabetos violetas y palabras ocres de una tinta ponzoñosa. Ejerce el pasatiempo de todo desahuciado: asusta a los niños y llora de martes a viernes. (Gabriel Fuster).

Al poeta, al soñador, al sueño amigo de los años, como a un estorbo nos apartan, enmudecen y destruyen… “Sólo estamos de estorbo aquí en la tierra.” (Mario Andrés Campa Landeros).

pablumbre@hotmail.com



miércoles, 1 de julio de 2009

Pablo Mora

Por J.J. Villamizar Molina

Estamos frente a un gran poeta venezolano con respetable personalidad en Europa y la América Latina. Es tachirense, de la talla de Manuel Felipe Rugeles, de Juan Beroes, de Dionisio Aymará y de Pedro Pablo Paredes. La suerte se extiende a Santa Ana, donde nació el año 1942. Siempre, cuando voy a San Joaquín, me detengo a contemplar la casa del bardo así como cuando voy a Alcalá de Henares me detengo allí para adquirir un ejemplar del Quijote, o cuando voy a Florencia hago escala en la casa natal del Dante Alighieri para hacerme a un ejemplar de "Tutte le opere". Para algo soy Cronista de la ciudad de Santa Ana.

En sus 25 años de vida artística se me designó para que yo hiciera su presentación en el Ateneo. Hoy, Pablo Mora no necesita presentaciones ni en Venezuela ni en la América Latina. Sintetizo la obra suya en tres palabras "Almácigo", "Asombro" e "Insomnio". Estos tres vocablos se armonizan como en un deslumbrante remolino, como en la más completa trilogía de la concepción lírica. Ellos son el prisma expositivo de todo su pensamiento, de toda su percepción y sensibilidad, de todo el juicio que de la existencia hace el incesante trovador. Almácigo recuerda la semilla, la raíz, el feliz tallo conductor, las ramazones en multiplicación infinita, las hojas que son "Les feuilles d` automne" de Víctor Hugo, las flores y los frutos, dádivas ofrecidas desde un rosal de nuestros jardines hasta un corpulento cedro del Líbano. Apreciamos aquí almácigos de seres vivos y sensitivos en su sombra y en su generosidad. Así son los árboles. Y por eso son los símbolos de Pablo Mora. El árbol da vida, confianza, sombra y deleite de vivir. Él centuplica las recompensas en el ramillete de sus flores y en su cesta de pomas. Jesús dijo que ni Salomón en medio de sus pompas se vistió como un lirio del campo. Pablo Mora dice que las ramas de su almácigo pretenden abrazar los espacios de los cielos.

Asombro es un elemento vivencial. Los seres vivos están dotados de la percepción dada por los órganos de sus sentidos, regidos por el portento prodigioso de la creación que es el cerebro humano. En este caso, parece que el poeta detuviera el ciclo existencial para embelesarse en todas las impresiones, en todos los sonidos, en todas las ensoñaciones de que es capaz un ser viviente. Asombro es detener las fuerzas de la vida para lograr un impacto estremecido, un trémulo de contemplaciones, un improntus de transportación, un adagio cantabilis de amores. Por ello, Pablo Mora se extasía en este coro estupefacto. Si el asombro es estático, el insomnio es dinámico. El insomnio no detiene ni un momento el curso de la vida. No lo interrumpe para que la inspiración lírica pueda seguir el curso en su carruaje de vivencias, de ensoñaciones, de triunfos, de dolores, de obnibulaciones. El insomnio en este caso es un regalo de los dioses. Para él no se hicieron los hipnóticos de la farmacología.

Pablo Mora se graduó en Letras en la Ucab. Luego se doctoró en Psicopedagogía y Periodismo en la Universidad Degli Studi de Torino y en la Universitá Cattolica del Sacro Quore de Milán. Profesor jubilado de la Unet, fue su Director de Cultura y es el autor de la letra de su himno. Es hermano de Rugeles en la pureza de la harina, en la caricia de la neblina y en el prodigio de los cántaros. Laureó su poesía en Nueva Esparta. Constantemente, a más de sus numerosos libros de poesía y ensayos, nos está extasiando con sus poemas en prosa, que son, como decía Pedro Pablo Paredes, "una gavilla de lumbres". Siempre está transitando en las innovaciones literarias. Porque si Rubén Darío dijo "yo soy aquél que ayer no más decía", Pablo Mora nos confiesa jubiloso en el mismo endecasílabo: "Yo soy el que ahora está cantando". * Decano de los cronistas de Venezuela.http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=119940&XR=1

martes, 23 de junio de 2009

proviene de una despeñadura enloquecida

proviene de una despeñadura enloquecida insinúa una suave sonrisa divinal respira la celeste mirada de su sol consume la agónica tristeza de las hojas interpreta la silenciosa huracandad del tiempo cavila debajo de la noche y la tormenta desangra en las cinco parcelas de la Tierra navega entre borrasca grito y alborada agoniza en la nieve en el llanto y en el plato cabalga con toda la tristumbre de los montes transita en tempestades mundanal miseria maldice las horrendas torturas del hermano consagra la levadura eterna de los panes conoce los pasos permanentes de la sombra despliega temores ramalazos y portentos se agita en el fuego bravío de la mar se afinca en la locura en lucha con su pena mendiga la lumbre de la gota en el alambre quisiera recuperar el curricán perdido tritura las indómitas fieras que lo acosan renace de entre la podredumbre de la fosa se entrega en las redes de un tiempo submarino violenta volcánico la luz de otras estrellas arremete contra la infancia alada de las rosas se enrumba delirante al acecho de otra aurora se astilla ante el antiguo malecón del puerto desgarra el alma fulgurante de la flor se inclina sobre los fogonazos de sus huesos se aferra a las entrañas de su viejo pan llovizna sobre la polvareda de sus sueños desguaza furente el huracán en alta mar desgaja las indomables fauces de la sombra se eterniza sepultado en la fragua de la guerra se esfuma entre las ventanuras del azul nos acusa nos grita y nos reclama


http://www.youtube.com/watch?v=I22bgj_sPps